PONIENDO LOS PIES EN LA TIERRA. FABIAN MASSA.
NO PEDIMOS DIEZMOS NI OFRENDAS Desde el principio de la Escritura, Dios le dio al hombre la Palabra para vivir en la Tierra. La revelación no fue entregada como un manual de evasión, sino como una guía para habitar la vida real, con sus tensiones, responsabilidades y desafíos. Sin embargo, muchos han convertido la fe en un delirio místico: un escape hacia lo intangible, una obsesión por el Más Allá que los desconecta del aquí y del ahora. El resultado es una espiritualidad que no transforma la vida, sino que la niega. Se predican promesas celestiales mientras se descuida la justicia, la sabiduría y la plenitud que deberían manifestarse en la existencia cotidiana. Jesús dijo: “Yo vine para que tengan vida en abundancia”. Para que vivas acá. No después de muerto. Se habla de coronas futuras, pero se ignora la dignidad presente. ¿Cómo vivís? ¿Qué vida le das a tus hijos? Se sueña con mansiones eternas, pero aquí no podés alquilar un departamento de dos ambientes. Y se tolera...