COMO RESISTIR Y VENCER AL DESALIENTO GENERALIZADO. FABIAN MASSA.
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| NO PEDIMOS DIEZMOS NI OFRENDAS. |
Las familias ajustan permanentemente
sus gastos, los jóvenes a los que les cuesta conseguir un trabajo en relación
de Dependencia, y que cuando lo consiguen, es con un salario de hambre, con el
cual no pueden ni pensar en tener una vida independiente…El resultado: siguen
viviendo con papá y mamá hasta muy entrados en los 30…Sueñan con emigrar, pero
eso tampoco es fácil.
Los comercios y la Industria sienten
la retracción del consumo. En paralelo, la política parece girar en círculos:
discursos que prometen cambios, gabinetes que se renuevan, pero la percepción
ciudadana es que los beneficios nunca llegan al bolsillo. Esa distancia entre
los anuncios y la realidad alimenta un desaliento profundo.
Las instituciones tampoco logran
transmitir confianza. Vacantes en organismos clave, falta de respuestas claras
y un sistema debilitado refuerzan la idea de que no hay rumbo firme. El
resultado es un clima de apatía: menos participación, más desconfianza y un
sentimiento de que “nada cambia”.
Sin embargo, en medio de ese
panorama, también se percibe una búsqueda de resiliencia. Comunidades que se
organizan, familias que se apoyan entre sí y líderes sociales que insisten en
que la salida requiere políticas inclusivas y un horizonte compartido.
La esperanza de plenitud nacional
(La Argentina Grande de Nuevo) se promociona como un horizonte compartido, pero
el camino hacia ella no será parejo. En un país marcado por brechas económicas
y sociales, la energía para reconstruir la confianza se distribuye de manera
desigual. Sectores vinculados a la innovación, a la exportación o a comunidades
con fuerte capital social pueden transformar el desaliento en impulso. En
cambio, aquellos que viven en la informalidad, con ingresos inestables y sin
acceso a redes de apoyo, corren el riesgo de quedar rezagados.
El resultado es un mosaico:
mientras algunos grupos avanzan hacia la resiliencia y la reconstrucción, otros
continúan sintiendo que el futuro se les escapa. La narrativa del país,
entonces, no es la de una salida generalizada, sino la de múltiples trayectorias
que conviven: unas de superación, otras de resistencia, y otras de persistente
frustración.
RESUMIENDO: la salida no
será para todos, sino solo para aquellos que se esfuerzan, que buscan
alternativas y que se animan a reinventarse: LOS PROACTIVOS.
Los que no se ocupen, los que
esperan que las cosas les caigan de arriba, quedarán donde están. Hoy en
Argentina vivimos como si hubiéramos salido de una guerra, fruto de las
políticas populistas de los últimos veinte y pico de años.
Por eso, más que nunca, es
importante estar atentos a las necesidades del mercado, capacitarse y aprender
a manejar las nuevas herramientas que trae la tecnología. El futuro no se
regalará: será conquistado por quienes decidan prepararse y actuar.
LA ESTRATEGIA RECOMENDADA ES
DE GUERRA:
- Ajuste de los gastos al máximo
- Esfuerzo permanente
- Capacitación constante
- Atento a las oportunidades
- Seguimiento extremo de las rutinas de trabajo, siempre viendo en que se pueden mejorar.
- Si hacemos esto, más tarde o más temprano tendremos nuestra cosecha.


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