JESUS EXPONE SUS RESULTADOS. MATEO 11.1 – 19. FABIAN MASSA.
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| NO PEDIMOS DIEZMOS NI OFRENDAS |
Por favor lean Mateo 11.1-19 en
sus Biblias. Les recomiendo que lean también el pasaje en la versión NTV, aquí
les dejo un vínculo para que puedan leerlo online:
https://www.biblegateway.com/passage/?search=MATEO%2011&version=NTV
Cuando Juan el Bautista, encarcelado, escucha sobre las obras de Jesús, envía a sus discípulos a preguntarle si él es realmente el Mesías esperado. Jesús no responde con títulos ni con argumentos doctrinales, sino con hechos concretos. Les contesta que miren los resultados por ellos mismos: los ciegos ven, los cojos caminan, los leprosos son sanados, los sordos oyen, los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia la Buena Noticia (Mt. 11.4-5). Es decir, los milagros son la evidencia viva y verificable de su ministerio. No hay necesidad de proclamaciones vacías; la transformación real habla por sí sola.
Luego, Jesús confronta la contradicción de su generación, comparándola con niños caprichosos que no responden ni al gozo ni al duelo. Critican a Juan por su austeridad, y a Jesús por su cercanía con los marginados (Mt.11-18-19A). Pero en medio de esa confusión, Jesús deja al final del versículo 19 una sentencia que trasciende el momento: “La sabiduría se demuestra por sus resultados”. No por apariencias, ni por discursos, sino por el fruto visible que produce. Lo que una persona (empresa, negocio, organización, gobierno, profesor, pastor, ministro, etc.) realice se podrá medir por sus resultados.
Este principio no se limita al ámbito espiritual: es válido para todo y para todos. En cualquier esfera —ministerial, educativa, política, familiar, cultural, laboral, artística, deportiva, económica— lo que verdaderamente importa son los resultados, siempre que los métodos para alcanzarlos sean lícitos, éticos y coherentes con los valores que se proclaman. Porque si el mensaje no transforma, si la estrategia no produce fruto, si la acción no genera los resultados buscados, entonces no hay sabiduría, solo ruido.
Cada uno necesita determinados resultados mínimos para tener una vida agradable. En la medida que los resultados mejoren, se podrán alcanzar mejores niveles de plenitud. Y es responsabilidad propia buscar la manera de lograrlos. Más allá de que el medio pueda ser más o menos adverso, la responsabilidad de producir resultados es siempre personal.


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