2° TIMOTEO 1.3-14. FABIAN MASSA.
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| NO PEDIMOS DIEZMOS NI OFRENDAS |
Estimados, conforme a lo que les
vengo diciendo desde siempre, conviene trabajar los textos por tema, para no
caer en el lamentablemente tan común error de tomar versículos sueltos y
sacarlos de contexto, haciéndole decir a la Escritura cualquier cosa menos lo
que en verdad nos quería transmitir.
Este capitulo de la 2° Carta a
Timoteo, contiene:
- Una salutación de Pablo, que abarca del versiculo1 al 3.
- El tema central que el Apóstol le quiere recalcar a su discípulo, la Fidelidad a Dios 3 al 14.
- La noticia de que lo abandonaron en toda la provincia de Asia (Actual Turquía).
En este posteo, vamos a ver el tema LA FIDELIDAD A DIOS:
El apóstol Pablo se dirige a
Timoteo con profundo afecto, recordando la fe sincera que este heredó de su
abuela Loida y su madre Eunice. Basado en ese legado, le exhorta a «avivar la
llama» del don divino, recordándole que Dios no les ha dado un espíritu de
cobardía, sino de poder, amor y dominio propio.
Por esta razón, le pide que no se avergüence del testimonio de Cristo ni de la condición de prisionero de Pablo; al contrario, lo invita a soportar con valentía los sufrimientos por el Evangelio. Esta firmeza se sostiene en la certeza de que la salvación no es fruto de las obras humanas, sino de la gracia de Dios revelada en Jesús, quien venció a la muerte. Finalmente, Pablo anima a Timoteo a seguir su ejemplo de confianza plena en Dios y a custodiar, mediante el Espíritu Santo, la sana doctrina que le ha sido confiada.
El versículo 6 funciona como el corazón de este pasaje; es el punto de inflexión donde Pablo pasa del recuerdo nostálgico (la abuela y la madre) a la acción presente y urgente:
"Por eso
te recomiendo que avives la llama del don de Dios que recibiste..."
Tomando el versículo 6 como el
corazón que hace latir todo el pasaje, aquí tienes la síntesis narrativa:
Aunque el apóstol Pablo comienza
recordando con nostalgia la fe heredada de la abuela Loida y la madre Eunice,
utiliza ese legado familiar con un propósito específico: Impulsar a Timoteo a
la acción central del texto, que es «avivar la llama» del don de Dios que hay
en él.
Este mandato del versículo 6 actúa como el eje de la carta, pues Pablo subraya que el fuego espiritual no se mantiene solo, sino que debe ser alimentado intencionalmente para contrarrestar cualquier asomo de timidez.
Es precisamente al mantener viva
esa llama que Timoteo podrá acceder al espíritu de poder, amor y dominio propio
que Dios le dio. Solo con ese fuego encendido será capaz de cumplir con el
resto de las peticiones de Pablo: no avergonzarse del testimonio, soportar los
sufrimientos por el Evangelio y custodiar la sana doctrina mediante el Espíritu
Santo, siguiendo el ejemplo de confianza que el mismo apóstol le ha modelado.
La acción de “mantener viva la
llama” no es automática, sino que requiere la disciplina constante de leer con
entendimiento y practicar lo comprendido en la vida cotidiana, a fin de
volverse experimentado en la Palabra de Dios.
Es mediante este fuego
espiritual, alimentado por el estudio y la obediencia diaria, que se vence el
espíritu de timidez y se activa el poder, el amor y el dominio propio.
Fortalecido de esta manera, Timoteo es llamado a no avergonzarse del testimonio
de Cristo ni de los sufrimientos, sino a custodiar la sana doctrina mediante el
Espíritu Santo, confiando plenamente en la gracia de aquel que destruyó la
muerte y nos dio vida.


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