APOCALIPSIS 14.6-13 FABIAN MASSA.
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Los tres ángeles
6 Luego vi a otro
ángel que volaba en medio del cielo y que llevaba el mensaje eterno de las
buenas noticias para anunciarlo a los que viven en la tierra, a toda nación,
tribu, lengua y pueblo. 7 Gritaba a gran voz: «Teman a
Dios y denle gloria, porque ha llegado la hora de su juicio. Adoren al que hizo
el cielo, la tierra, el mar y los manantiales».
El Mensaje Eterno de Salvación,
para todos sin discriminaciones, hasta momentos antes del Juicio Final.
8 Lo seguía un segundo
ángel que gritaba: «¡Ya cayó! Ya cayó la gran Babilonia, la que hizo que todas
las naciones bebieran el excitante vino de su adulterio».
Aquí, Babilonia debe
tomarse de manera figurativa: Una organización que trabaja para alejar a la
Humanidad de Dios.
9 Los seguía un tercer
ángel que clamaba a grandes voces: «Si alguien adora a la bestia y a su imagen,
y se deja poner en la frente o en la mano la marca de la bestia, 10 beberá
también del excitante vino de la ira de Dios, que en la copa de su ira está
puro, no diluido. Será atormentado con fuego y azufre, en presencia de los
santos ángeles y del Cordero. 11 El humo de ese tormento
sube por los siglos de los siglos. No habrá descanso ni de día ni de noche para
el que adore a la bestia y su imagen ni para quien se deje poner la marca de su
nombre». 12 En esto consiste[b] la perseverancia de los creyentes, los
cuales obedecen los mandamientos de Dios y se mantienen fieles a Jesús.
Este pasaje está conectado a Ap.
13.26, solo a los adoradores de la Bestia se les colocaría la señal en la
frente o la mano derecha, la cual les permitirá comerciar. Los que se nieguen a
adorar a la Bestia, estarán condenados a la miseria extrema.
El castigo para los adoradores de
la Bestia, será eterno en le Infierno. Mantenerse fiel a Dios implicará en este
tiempo, persecución, miseria y hambre.
13 Entonces oí una voz
del cielo que decía: «Escribe: Dichosos los que de ahora en adelante mueren en
el Señor». Morir será entonces una verdadera liberación.
«Sí —dice el Espíritu—,
ellos descansarán de sus fatigosas tareas, pues sus obras los acompañan».


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