LOS PORQUES DE LA POBREZA. FABIAN MASSA

 

NO PEDIMOS DIEZMOS NI OFRENDAS

¿Una persona es pobre porque no tiene dinero, o es pobre porque no sabe cómo generarlo?

La pobreza puede tener muchas causas, y reducirla solo a la falta de dinero o de conocimiento para generarlo sería simplificar demasiado una realidad compleja.

FALTA DE DINERO: El síntoma visible

Es la definición más directa, si alguien no tiene recursos económicos suficientes para cubrir sus necesidades básicas, se considera pobre.

Pero esto no explica por qué no tiene dinero. Ahí es donde entran otros factores.


FALTA DE CONOCIMIENTO O HABILIDADES: una causa posible

Hay personas que no han tenido acceso a la educación básica y menos a la financiera, formación laboral o redes de apoyo que les permitan generar ingresos.

Sin embargo, saber cómo generar dinero no siempre garantiza que se pueda hacerlo. Hay barreras estructurales que lo impiden.


FACTORES ESTRUCTURALES: el contexto importa

Desigualdad social, falta de oportunidades, discriminación, políticas económicas injustas… todo esto influye.

Por ejemplo, alguien puede tener talento y conocimientos, pero vivir en una zona sin empleo, sin acceso a crédito, o en condiciones de exclusión.

Hay quienes han aprendido a sobrevivir, pero no a prosperar, porque nunca se les mostró que era posible.

Entonces… ¿qué es ser pobre? ¿Una condición económica, una falta de herramientas, o una consecuencia de un sistema desigual? Tal vez sea todo eso a la vez.

Posiblemente la educación es una de las herramientas más poderosas para transformar vidas y romper ciclos de pobreza “en todo sentido”, no se trata solo de aprender matemáticas o historia, sino de una educación integral que abarque lo emocional, lo financiero, lo social y lo práctico.


DIMENSIÓN EMOCIONAL Y CULTURAL- CREENCIAS LIMITANTES EN EL ÁMBITO EVANGELICAL

A veces, la pobreza también está ligada a creencias limitantes, traumas generacionales o entornos que no fomentan el crecimiento personal.

A veces, la pobreza también está ligada a creencias limitantes, como las ideas de izquierda que "Combatiendo el capital" o las pseudo religiosas, como "Haced fortunas en los cielos"

Algunas corrientes de izquierda critican el capital como fuente de desigualdad, lo cual puede llevar a una visión negativa del emprendimiento o la acumulación de riqueza.

Frases como “haced fortunas en los cielos” pueden interpretarse como una invitación a priorizar valores espirituales sobre los materiales. En algunos casos, esto puede llevar a una resignación frente a la pobreza, como si fuera parte de un destino virtuoso.

Combatir las creencias religiosas limitantes no significa atacar la espiritualidad, sino cuestionar aquellas interpretaciones que frenan el desarrollo personal, económico o creativo. Es como hacer una poda: quitar lo que impide crecer, sin arrancar las raíces que nutren.

“Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el Reino de los Cielos…”

Contexto original bíblico: Esta frase aparece en los evangelios (Mateo 19:24, Marcos 10:25, Lucas 18:25) y se pronuncia en un diálogo entre Jesús y un joven rico. El mensaje central no es que la riqueza sea mala en sí, sino que el apego a ella puede impedir una vida espiritual plena.

Contexto histórico-social: Palestina, siglo I

La región estaba bajo ocupación romana, con una estructura social profundamente desigual.

Aproximadamente el 90% de la población vivía en condiciones de subsistencia, mientras que el poder económico y político estaba concentrado en unas pocas familias aristocráticas, muchas de ellas vinculadas al Templo o al Imperio.

No existía un sistema de solidaridad institucional como lo conocemos hoy. La riqueza no implicaba responsabilidad social, sino privilegios, abuso de poder y explotación.

Los ricos no eran vistos como emprendedores o generadores de valor, sino como opresores que acumulaban a costa del sufrimiento ajeno.

Hoy, el contexto es radicalmente distinto. Existen mecanismos de movilidad social, economías más abiertas, y modelos de riqueza que pueden estar ligados al mérito, la innovación y el impacto positivo.

La frase puede reinterpretarse como una advertencia contra la codicia, el egoísmo y la desconexión ética, no contra el éxito económico en sí.

El “ojo de la aguja” puede simbolizar el paso por una transformación interior: soltar el apego, cultivar la generosidad, y usar los recursos con propósito.

Cuando se entiende el entorno histórico de estas enseñanzas, se revela que no están en contra de la prosperidad, sino del uso irresponsable del poder. Hoy, construir riqueza con conciencia social puede ser una forma de espiritualidad activa.


“BIENAVENTURADOS LOS POBRES EN ESPÍRITU…” 

Contexto histórico original

Esta frase aparece en el sermón de las bienaventuranzas (Mateo 5:3: “Bienaventurados los pobres en espíritu…”).

En el siglo I en Palestina, la pobreza era la norma para la mayoría. La riqueza estaba concentrada en élites que no solo acumulaban bienes, sino que también ejercían poder político y religioso.

Esta frase no exaltaba la pobreza como virtud en sí, sino que reivindicaba la dignidad de los marginados, en un mundo donde ser pobre era sinónimo de exclusión total.

Era un mensaje revolucionario: el Reino de Dios no era para los poderosos que ejercían violencia contra el pueblo, sino para los humildes, los excluidos, los que sufrían las injusticias.

Interpretación limitante actual, de la mano de los Pseudoprogre de izquierda y de los Pastores Gerenciadores de Pobres:

Puede generar resignación: “Si soy pobre, está bien, ya tendré mi recompensa en el más allá.”

Se instala la idea de que aspirar a mejorar es egoísta o poco espiritual, como si el sufrimiento fuera una condición necesaria para la virtud.

Hoy podemos entender esta frase como una llamada a la justicia social, no como una invitación a la pasividad.

“Heredar el Reino” puede significar recuperar el derecho a una vida digna, con acceso a oportunidades, educación, salud y desarrollo.

La pobreza no es virtud, pero la humildad, la empatía y la solidaridad sí lo son. Y pueden coexistir perfectamente con la prosperidad.

 

“EL DINERO ES LA RAÍZ DE TODOS LOS MALES”

Contexto histórico original: La frase completa, en realidad, es: “Porque el amor al dinero es la raíz de todos los males” (1 Timoteo 6:10).

En tiempos antiguos, el dinero era símbolo de poder desmedido, corrupción y explotación. No existía una economía de mercado como la actual, ni mecanismos de redistribución.

El problema no era el dinero, sino la codicia, el deseo obsesivo de acumular sin límites ni ética.

Interpretación limitante actual

Se demoniza el dinero como algo sucio, corrupto o incompatible con la espiritualidad.

Esto puede generar culpa al prosperar, miedo a emprender, o incluso rechazo a aprender sobre finanzas personales.

Relectura empoderadora en el siglo XXI

El dinero es una herramienta, no un fin. Puede ser usado para crear, ayudar, transformar, sanar.

Lo que importa no es cuánto se tiene, sino cómo se obtiene y para qué se usa.

Cultivar una relación sana con el dinero implica educación financiera, propósito, y conciencia social.


RESUMEN:

“Los pobres heredarán el Reino…”

La dignidad no depende de lo material, pero la prosperidad ES PARTE DE UNA VIDA PLENA.

Es necesario aprender a mejorar nuestra economía sin culpa, con valores

“El dinero es la raíz de todos los males”

El dinero bien usado es una herramienta de transformación

Aprender a administrarlo con ética.

“Es más fácil que un camello…”

El apego excesivo al dinero puede es idolatría y por lo tanto pecado.

Prosperar sin perder la generosidad ni la humildad.

 

¿QUÉ TIPO DE EDUCACIÓN PUEDE SER TRANSFORMADORA?

Con respecto a lo bíblico: Enseñar a leer entendiendo el contexto original del mensaje (exégesis) y luego aplicarlo al momento actual (Hermenéutica)

Fuera de la Biblia:

Educación financiera: Saber cómo administrar el dinero, ahorrar, invertir y evitar deudas innecesarias puede cambiar radicalmente el futuro de una persona.

Educación emocional: Aprender a gestionar emociones, desarrollar autoestima y resiliencia ayuda a tomar decisiones más conscientes y enfrentar desafíos con más fuerza.

Educación técnica o profesional: Capacitarse en oficios, tecnología o habilidades específicas abre puertas laborales y de emprendimiento.

Educación en valores y ciudadanía: Fomenta el respeto, la empatía, la participación social y el compromiso con el entorno.

Educación creativa y crítica: Enseñar a pensar, cuestionar, crear y resolver problemas es lo que realmente empodera.


¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE?

Porque la educación no solo da herramientas, también cambia la forma en que una persona se ve a sí misma y al mundo. Una persona educada en múltiples dimensiones puede pasar de sentirse víctima de las circunstancias a convertirse en protagonista de su historia.

Y lo más importante: cuando una persona se educa, también educa a su entorno. Es como encender una chispa que puede iluminar a toda una comunidad.



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